Navegando por Internet me engancho con noticias, tropiezo con imágenes y mil cosas me atrapan en la red.
lunes, 25 de marzo de 2013
semana santa 2013 cartagena
Todo es rutina
Rutina es
repetir año tras año, el salir con la bufanda morada el Miércoles de Ceniza a
recorrer las frías y oscuras calles de Cartagena, hasta llegar a La Caridad, a los sones de
las marchas de siempre. Rutina es contemplar a la Virgen, ver la tímida
ofrenda de flores que cada año hace la nueva Nazarena Mayor a nuestra Patrona,
escuchar las alabanzas que algún hermano cofrade dice a la Madre y es también rutina cantar
esa primera Salve.
Todos los años
lo mismo, todos los años igual, pero que hermoso resulta repetir las mismas
cosas y que emoción nos embarga, a pesar de ser rutina.
Luego vienen
esos días, que dicen que son cuarenta, pero que según se cuenten o son pocos o
son muchos. El tiempo se me echa encima preparando los detalles, como probar
que tal quedan las túnicas, zapatillas y guantes que cada año hay que adaptar o
comprar para vestir a los hijos o a los nietos ¡que rutina, todos los años lo
mismo!
Y no nos queda
lugar para salir a los actos que a lo largo de este tiempo de Cuaresma nos
convoca: Vía Crucis, Miserere, Misas, presentación de revistas, ahora es música
o es trono, unas veces son faldetas, alegorías, el Triduo, Exposiciones… Falta
tiempo para todo, pero hay que acudir a todo.
Todo es rutina
y a la vez es diferente este año de los años que pasaron. Cada Cuaresma nos
trae una novedad y otra y nos sigue sorprendiendo el ingenio, la emoción, la
novedad, el recuerdo, la coincidencia, el vacío, la nostalgia. Siempre igual,
año tras año. ¡La rutina!
Cuarenta días
que al principio nos parece mucho tiempo, pero no tenemos tiempo de pararnos a
recordar con tristeza los cambios que contemplamos en los otros. Nosotros somos
los mismos, los que cambian son los otros, que los notamos más viejos a los
mayores y más mayores a todos aquellos niños que salieron con nosotros de la
mano vestidos de monaguillos, de nazarenos y ahora recogen túnica, capa y capuz
con una cinta prendida, que lleva escrito a bolígrafo el nombre de otra
persona. ¿Dónde estará esa persona cuyo nombre hay que quitar para colocar el
nuevo?
Terminará la Cuaresma y empezará, como
siempre, la semana más hermosa, la más densa, la más grande, con más horas cada
día que el resto de las semanas, para vivir la Pasión de Cristo por
nuestras calles. Hay que sacar tiempo al tiempo para poder acudir a todos lados
a un tiempo: La Cofradía,
el almacén, la Pescadería,
el Encuentro, Santa María y El Lago, Santo Domingo, calle Mayor y El Cabildo.
¡Si es lo mismo que el pasado año y el otro! ¡Que rutina! ¡Pero que hermosa
rutina!
No quiero
perderme nada de este tiempo que se repite y repite, mientras pueda repetir
esta bendita rutina.
domingo, 10 de febrero de 2013
El botones de Kabul
He terminado la lectura de "El botones de Kabul" y me ha entrado el impulso irrefrenable de sentarme a escribir que me ha gustado, me ha impactado, me ha emocionado y tenía que decirlo.
Sin embargo, la semana pasada estaba leyendo "La casa de enfrente" y la terminé a trancas y barrancas porque no me gusta dejar un libro a medias, pero a lo largo, sobre todo de la segunda mitad del libro me he peleado con el autor, con el corrector y con quien se me pusiera a tiro. Cuando se me pase el berrinche o cuando vaya olvidándome iré desmenuzando los motivos de mi enfado. Hoy por hoy no puedo.
Por ese contraste, es por lo que al acabar "El botones de Kabul" y antes de continuar con mi vicio de leer escribo aquí para decir ¡bravo!. A lo largo de toda la novela me he emocionado en diversos pasajes, he copiado frases que me han parecido magníficas, me ha hecho pensar en ese mundo que tenemos tan cerca en el espacio y en el tiempo y del que lo desconocemos todo. Lo recomiendo.
sábado, 22 de diciembre de 2012
Navidad, tiempo de AMOR
Tiempo de AMOR con mayúsculas.
Me niego a formar parte de la gente, de esa inmensa cantidad de
personas que repiten "No me gusta la Navidad ", porque Navidad es una época
hermosa, la más hermosa del año, en la que todos volvemos a celebrar que Jesús,
el hijo de Dios ha venido hasta nosotros para coger nuestra mano y elevarnos
hasta el Cielo. Sólo Él, un niño que nace pobre, un niño que tiene necesidad de
una casa, de un calor, de ser querido, aceptado, como muchos de nosotros. Ese
niño viene, año tras año, a decirnos que hay vida y hay salvación y alguien nos
está esperando más allá de todo esto que nos ciega: las luces y los adornos, el
turrón y las bebidas, la fiesta de Nochevieja, los regalos y los gastos.
En Navidad nace Dios un año detrás de otro y nos recuerda, porque
todos olvidamos, que hay hambre y enfermedades, hay niños que pasan frío,
hay mayores que están solos y podemos celebrar la Navidad
derrochando compañía, amor, solidaridad. Esos son los verdaderos gastos
que hay que hacer en estos días.
¿Que no están junto a nosotros aquellos a quien quisimos? ¿que hay
que compartir la mesa con algunos que no son de nuestro agrado? ¿que los medios
nos invitan a gastar y a derrochar? Sí, eso también pertenece al
ciclo de Navidad, pero podemos usar este tiempo navideño para sonreír, recordando
lo hermoso que nos dejaron en su paso por la vida, cantemos hasta quedarnos sin
voz con los niños y acariciemos sin miedo, ni vergüenza a los que tenemos cerca
y compartamos con todos, los de aquí y los que están lejos el mensaje de que
vuelve un año más la Navidad
a decirnos que somos afortunados porque aún tenemos tiempo de cantar los
villancicos con los niños y compartir el AMOR.
¡¡¡Feliz Navidad!!!
domingo, 16 de diciembre de 2012
Estamos muy cerca de Navidad y estoy contenta porque tengo la suerte de vivir otro año más estos días de encuentros familiares, de reencuentro con los amigos que no ves durante todo el año y de repetir una vez más los gestos tradicionales que aprendí y viví en mi casa desde siempre. Es tiempo de recordar también a todos aquellos seres queridos que tanto nos enseñaron, que tanto nos dieron y que ahora no están a nuestro lado. Tenemos la obligación de recordarlos con alegría, por todo lo bueno que aprendimos de ellos y que debemos transmitir a nuestros hijos y nietos.
Navidad es un tiempo de amor y de paz, pero no es así porque lo diga la publicidad de los grandes almacenes y las grandes superficies, no, Navidad es la ocasión que nos regala la vida para desempolvar los malos humores, los malos rollos, que dice la gente joven y sacudirnos el polvo y las pelusas que el paso del tiempo va depositando sobre nuestro corazón, nuestra alma o nuestro espíritu, que yo no sé muy bien donde se nos alojan los sentimientos negativos, pero que cuando se va acercando este tiempo hermoso y descolgamos las cortinas para lavarlas y que nuestro salón y nuestra cocina presente un mejor aspecto el día de Nochebuena y cuando sacamos del altillo las cajas que contienen las figuras del Belén y los adornos del árbol, es en esos gestos en los que descubrimos que nosotros mismos tenemos cubiertas nuestras entrañas de basura o basurilla que debemos barrer.
Ya se que me vais a decir que cuando pasan estos días se nos olvidan todos los buenos propósitos y volvemos a caer en la dejadez de no llamar a esa persona que espera con ansias que levantemos el teléfono, o nos da pereza hacer aquella visita al amigo que lo necesita y tantas y tantas cosas que habíamos prometido enmendar; y de nuevo se nos acumula en nuestro interior todas esas impurezas de las que en secreto nos avergonzamos.
Por eso hay mucha gente que proclama que no le gusta La Navidad, pero no es que no le guste, es como una acumulación de sentimientos negativos que no manifestamos abiertamente: Repetir unas rutinas, unos rituales que no conducen a ninguna parte, aparentar que hemos cambiado, pero sin modificar nuestra actitud.. Eso es lo que nos incomoda de celebrar los días de Navidad, el saber íntimamente que hemos fracasado, que cuando llegue Enero con sus rebajas, cada uno de nosotros volveremos a ser rencorosos, orgullosos, envidiosos y todos los "osos" del mundo, pero no debemos olvidar que Navidad es un tiempo que se nos regala, año tras año, para que intentemos cambiar y rectificar nuestra conducta respecto a los otros.
Daos cuenta que no he mencionado al Niño Dios que nos viene a visitar, trayendo Paz y Amor a nuestras vidas en estas fiestas tan entrañables, porque estamos en un país laico donde no es políticamente correcto hablar de estas cosas, que han de quedar en en el ámbito de la intimidad más intima, pero es la excusa perfecta para hacer parada y sacudirnos el polvo de los celos, el rencor y enfrentarnos al nuevo año más livianos de peso, aunque el turrón y los polvorones nos hayan hecho subir en la báscula ¿unos gramos? ¿unos kilos?... ¡Bendita Navidad!
Los que afirman que no les gusta la Navidad, han olvidado que Navidad es el tiempo de alegrarnos por que viene un año más Dios a nosotros para regalarnos la salvación. Los medios de comunicación quieren que olvidemos el autentico mensaje navideño y lo sustituyen con compras y más compras, con las burbujas de las celebraciones de fin de año y los perfumes y los regalos y es por eso que muchos afirman que no les gusta la Navidad, tiempo de gastos y compromisos sociales.
Navidad: Tiempo de amor, de solidaridad, de darnos a los demás como hizo por nosotros ese Niño que nos nace cada año. ¡¡¡Feliz Navidad!!!
Navidad: Tiempo de amor, de solidaridad, de darnos a los demás como hizo por nosotros ese Niño que nos nace cada año. ¡¡¡Feliz Navidad!!!
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