martes, 14 de diciembre de 2010

Prohibido prohibir



Llevo últimamente varios días, tal vez semanas, escuchando en tertulias televisivas y leyendo en prensa y en blogs las palabras que dan título a este artículo: Prohibido prohibir.
Hay una sensación general de que alguien se está pasando en prohibirnos todo, todo y todo. Las personas que ya hemos cumplido unos años, hemos vivido etapas de prohibiciones, normas y disciplinas.
De pequeños, nuestros padres, vecinos o profesores nos han dicho montones de veces: "eso no se hace, eso no se dice, eso no se toca" y hemos ido creciendo y avanzando por una senda a la que se abrían caminos que no tenían alambre espinoso ni vallas electrificadas y cada cual, en uso de su libertad y llevado por la curiosidad o sencillamente por rebeldía, nos escapábamos por esos andurriales, a conciencia de saber que ese gesto no estaba bien visto, que era punible, que posiblemente tendríamos que pagar un canon por nuestra desobediencia, pero creíamos en la libertad y el derecho a equivocarnos y aunque no hemos nacido en democracia, si hemos sido educados en el respeto a los otros y sobre todo hemos cumplido el undécimo mandamiento que mi padre me enseñó y que era NO MOLESTAR.
En la revolución estudiantil de Mayo  del 68, los alumnos reclamaban algo de aire libre y fue allí donde nació la frase. PROHIBIDO PROHIBIR y yo llevo una temporada pensando que pensarían ahora aquellos alumnos que querían un sistema democrático y abierto en la universidad, que querían un sistema no represivo, que defendían "la imaginación al poder”, “seamos realistas, pidamos lo imposible”, ¿que harían?… Que harían los jóvenes franceses ahora cuando antes de poner un pie en la calle, por la mañana temprano, ya empezamos a sentir el peso de las prohibiciones: ¡Cuidado con el bocadillo que preparas para tu hijo, porque posiblemente en el colegio no se lo dejen tomar, ya que contraviene las normas legales! No enciendas el cigarrillo de después del desayuno, porque va contra las decisiones de la comunidad de vecinos contaminando las escaleras, el rellano y el portal. Baja el volumen del receptor, cierra el grifo del agua caliente, reduce el termostato de la calefacción. ¿Infectaré el medio ambiente con el detergente que uso? ¿y el gel? ¿y la laca? Por cierto, antes de salir a la calle a depositar las basuras en los contenedores adecuados, toma nota de que has de comprar las bombillas de bajo consumo y llevar las pilas y el cartucho de tinta que terminaste ayer al punto limpio... ¡Cielo santo! ¿Nadie está dándose cuenta de que todo el tiempo estamos sometidos a la presión de las normas, las reglas y las prohibiciones?
Recuerdo aquellos tiempos en los que las normas de cortesía y educación eran las adecuadas para convivir en paz con el resto de los humanos. Dice la gente de ahora que estábamos encorsetados, que no actuábamos de forma libre sino pendientes de las etiquetas y disposiciones de la urbanidad ¿y ahora? No fumes, no bebas, no corras, ¡prohibido!
En mi casa se cumplian los Mandamientos de la ley de Dios (incluido el undécimo) y en los lugares públicos figuraban carteles que nos decían las tres o cuatro cosas que no podíamos hacer. -Prohibido blasfemar. -Prohibido escupir. -No hablar con el conductor. -Revise su asiento antes de abandonar el local. Todo era mucho más sencillo que ahora.
Los legisladores, estoy convencida, no duermen por la noche: ¡maquinan! Pasan las horas inventándose algo que aún no esté prohibido para imponernos la norma a la mañana siguiente. No nos permiten experimentar, hacer uso del libre albedrío, equivocarnos, rectificar, ser originales, diferentes, creativos... ¡LIBRES!
Me agotan los leguleyos que quieren salvarme de mi misma. ¿Como puedo ser tan desagradecida y tan poco comprensiva con mis gobernantes que pretenden mi bien? Lo único que noto en este cuidado de mi propia salvación, es que se les escapa a los legisladores, la vigilancia y el control de los verdaderos criminales, asesinos, aquellos que tienen justificación para lo injustificable: el aborto, la eutanasia... ¡Eso no está prohibido!
Quiero que paren el mundo, porque me quiero bajar.
P.D: Las prohibiciones que señala Neruda si me gustan:


domingo, 5 de diciembre de 2010

Tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro



Hace casi un mes que no escribo nada en el blog, pero no penséis que he estado quieta, ¡que va!
Me he metido en una aventura, tal vez una chiquillada, pero me la había pedido con insistencia una personilla muy cercana a mí y muy pesada y por fin lo ha hecho: ¡Tengo publicados un par de libros!
Ya sé que me vais a decir que quien creo que soy yo para mandar hacer un libro con algunos de mis escritos, que no tienen ningún valor literario, que tan sólo son valiosos para mí. Tenéis razón, pero aún así, me he lanzado a a la aventura editorial y de verdad os digo que si yo llego a saber lo complicado que es todo esto no empiezo y menos mal que Bubok me ha facilitado muchísimo la labor, pero aún así y todo... he tardado un mes en limar defectos, corregir, modificar y estoy convencida de que está lleno de errores.
¡Como pille a esa personilla que se empeño en que ya que he tenido hijos y he plantado algunos árboles, tan sólo me faltaba escribir un libro...! ¡Ay, como la pille!
Ahora mismo me encuentro igual que cuando acaban los partos, o sea, cansada, dolorida, extenuada y sin fuerzas para sentirme satisfecha y feliz. Tengo los mismos miedos que cuando miraba a mis hijos recién nacidos y pensaba ¿habré hecho bien trayendo a esta criaturilla al mundo?
Con mis hijos ya no tengo dudas y estoy convencida de que he logrado una cosecha magnifica, de la que me siento muy orgullosa; con las plantas que he intentado cultivar... algo menos, ya que soy de lo peorcillo que hay en el mundo agrícola y ahora está por ver que tal se me da lo del libro.

P.D. Olvidaba deciros que además de lo de los libros, también he estado leyendo mucho durante este mes. Si queréis saberlo, sólo tenéis que entrar en la página siguiente: mis lecturas.

martes, 9 de noviembre de 2010

el picudo rojo




Estoy muy triste, muy enfadada y muy indignada.
El picudo rojo me ha robado el paisaje. El picudo rojo se ha comido mis puestas de sol de toda la vida Este maldito bicho se está cargando a toda velocidad las palmeras de mi entorno, las palmeras que han formado parte de mi historia, la palmera que servia de marca para cuando alguien quería llegar a mi casa. También ha matado las palmeras que fueron "campamento" de los juegos de mis hijos y la que me regaló sus dátiles durante años. La voracidad de este bicharraco es inagotable. Se ha comido las palmeras que supieron de mis primeros besos de adolescencia,  las que me dieron sombra en las horas de la siesta en las cercanías del mar y tantas y tantas otras.
¿Cuando acabará esta plaga? A lo largo de este otoño ha avanzado de forma incontrolable y parece que esto va a más. Cada día descubro otra y otra palmera muriendo por culpa de este coleóptero.
Hoy ha muerto "mi palmera". La palmera que veía, nada más salir a la puerta de mi casa y me siento igual que aquél que pierde algo muy apreciado. Tengo el mismo dolor de corazón que el que se siente cuando un amigo se va. No se explicar el sentimiento que me ha provocado el ver como las hojas caían al suelo desde su airosa copa.
Ya sé que una planta, al igual que un animal, no merece el mismo tratamiento que una persona, pero a mí personalmente mi palmera me duele y siento que ese insecto me ha hecho daño haciéndoselo a ella.
Lo más doloroso es que al parecer esto va en progresión creciente y no he leído en ningún sitio que se esté llevando a cabo algún plan para dar fin a esta desgracia paisajista: Paseos, avenidas, parques y jardines que ya nunca volverán a ser lo que fueron. ¿Nos ganará la partida este perverso animal?

viernes, 29 de octubre de 2010

Vergonzoso versus vergonzante

¡Lo han vuelto a hacer! ¡Otra vez lo han dicho! Me saca de mis casillas escuchar a "los tertulianos" de esos programas del corazón, que llenan todos los canales de nuestra televisión, diciendo a troche y moche y con una gran seguridad en lo que dicen "que fue vergonzante lo que dijo aquél" o "que es vergonzante el espectáculo que dio tal señorita del colorín"


¡Vamos a ver! Se supone que algunos (ya sé que todos no) de los que pasan la mañana, tarde o noche contándonos las aventuras de aquél personaje o aquella personaja que ha sido sorprendida por las cámaras de TV en actitud poco adecuada, se supone y yo llego a pensar que supongo demasiado, que han ido a alguna facultad de Periodismo, o han pasado por delante de sus puertas, aunque hay algunas que han cursado la carrera en Universidades que no cuentan con esa Facultad, pero esa es otra historia. Como dicen por aquí "corramos un estúpido velo".

Con lo sencillo que sería leer el diccionario o ir a Google y consultar como define la RAE la palabra vergonzante:

-Que tiene vergüenza, especialmente referido al que pide limosna con cierto disimulo o encubriéndose.
-Que por vergüenza actúa de forma encubierta; se dice especialmente del que pide sin hacerlo de manera abierta.

Es decir, vergonzante, es la persona que por circunstancias de la vida, de la política, de los cambios sociales, de la crisis que nos envuelve a todos, vive en un estado de precariedad económica a la que no está habituado, para el que nadie le había preparado y necesita "con disimulo", "de forma encubierta" que se le ayude y lo pide con vergüenza y discreción.

¡¡¡Que diferencia del uso que hacen en los programas del corazón de la citada palabra, convirtiéndola en sinónimo de vergonzoso!!!


¡No, señores y señoras! ¡No! Los temas que ustedes tratan en sus tertulias si son vergonzosos, pero no vergonzantes. ¡Respeten a los vergonzantes!

La definición de vergonzoso es fácilmente localizable, con tan solo consultarlo en Internet, ya que supongo que el hecho de ir hasta una biblioteca y buscar entre un montón de palabras ésta, es una tarea demasiado complicada para mis queridos presentadores, copresentadores y tertulianos de los medios.

Vergonzoso: que causa vergüenza.

Efectivamente, casi todo lo que ustedes cuentan es vergonzoso, causa vergüenza y sonrojo. ¿Como es posible que día sí y día también griten una y otra vez que "aquello fue vergonzante"? ¿No sienten ustedes vergüenza de utilizar de este modo nuestro hermoso idioma, en el que disponemos de múltiples palabras para nombrar una cosa y que cada cosa tiene su nombre? ¿No fueron a clase el día que explicaron los sinónimos?

Yo, que no soy de letras, acabo de encontrar todos estos sinónimos para la palabra vergonzoso:

- deshonroso, abyecto, ignominioso, indecente, indigno, inmoral, indecoroso, ruin, vil, bochornoso, despreciable.

Sin embargo, he buscado sinónimos de vergonzante y... no he encontrado ninguno.

Por lo tanto, no utilicen como sinónimos VERGONZANTE y VERGONZOSO que bastante pena tienen los primeros para que ustedes los asimilen a esa batahola, jarana, follón, griterío, alboroto, barahunda, guirigay, tiberio que nos ofrecéis en todos los programas de corazón. ¿Veis que sencillo es encontrar las palabras adecuadas en el diccionario?

viernes, 22 de octubre de 2010

Coged las rosas mientras podais

Realmente lo mio es navegar por la red. Reconozco que el término "navegar" es el que mejor le va a lo que yo hago en Internet. 
A veces me preguntan que qué es lo que hago delante del ordenador y casi nunca sé que responder, ya que lo enciendo para leer la prensa o mirar mi correo pero a continuación, como si una ola me llevase de aquí para allá, voy a otra página diferente y de ésta a otra y de allí para acá.
Tal como indica el título de mi blog "cosas de aquí y de allá" yo voy pasando de un sitio a otro y me sigo sorprendiendo de lo que veo y me intereso por conocer y aprender cada día cosas distintas.
Fijaros en "el viaje" que anoche realicé:
A media tarde alguien dijo aquello de coged las rosas mientras podáis... y en ese momento intenté recordar como seguía el poema. Como siempre introduje la frase en google y ¡zas! apareció un fragmento de la película El club de los poetas muertos en el que se menciona a tres poetas y sus poemas: Horacio, Robert Herrick y Walt Whitman. Dado que a Horacio correspondía el carpe diem quam minimum credula postero, no sabía a cual de los otros dos poetas pertenecía el que yo buscaba. Navegué, navegué y por fin llegué al puerto donde descubrí que ¡oh capitán, mi capitán!  lo había escrito Whitman, por lo que deduje que el poema que me había llevado hasta allí era de Robert Herrick: A las vírgenes para que aprovechen el tiempo y dice así:

Coger las rosas mientras podáis,
veloz el tiempo vuela, 
la misma flor que hoy admiráis
mañana estará muerta.

Busca que te buscaré descubrí este otro poema, que al parecer escribió Herrick y que me gustó tanto que os lo voy copiar:

IV POEMA DE ROBERT HERRICK

El deseo violento pronto cansa,
despacio se va lejos, amor mio.
A que me ames mucho poco tiempo,
prefiero que me quieras sólo un poco,
pero nunca te canses de quererme.

¿Verdad que es muy bonito? Pues ahí os lo dejo de regalo y si luego descubro o descubrís que no es suyo, ¡no importa!