viernes, 12 de enero de 2018

Incógnitas del cerebro


¡Menuda tarde la de ayer! Hemos iniciado el nuevo año en nuestra tertulia Athenea con un tema presentado por Aurora Morancho, titulado “Incógnitas del cerebro” ¡Ahí queda eso! Se supone que nuestra tertulia, formada por señoras no muy jóvenes, algunas con canas y otras también, pero teñidas, no va a estar excesivamente interesada en un tema tan científico y profundo como el que nos ha traído Aurora, pero sí.


He dicho en diferentes ocasiones que esta tertulia es peculiar y diferente, más claramente… ¡que no es muy normal! ¿Es normal reunirse una tarde fría de Enero, con las secuelas de la gripe que acabamos de pasar, para escuchar un tema que mezcla la neurología, la fisiología o la ciencia en general con la experiencia de cada cual? Pues sí. Ayer se alargó la reunión mucho más de lo que acostumbramos con preguntas, con debates, con todo tipo de opiniones sobre el tema traído por Aurora.


No pienso repetir todo lo que allí se nos expuso, ya que tendría que escribir sobre las partes del cerebro, sus funciones, los hemisferios, las circunvoluciones, la sinapsis o la mielina. Todo esto escrito aquí parece aburrido y árido, pero ayer resultó muy interesante descubrir que ese tesoro mágico y perfecto que es nuestro cerebro puede convertirse en “El cerebro idiota” tal como nos lo describe el neurocientifico Burnett Dean.




Curioso el tema, interesante la exposición y mucho más el debate posterior, que (cosa rara) fue bastante moderado y eso que todas queríamos hablar, preguntar y opinar. Nos supo a poco todo lo que nos mostró Aurora y sobre todo se puso de manifiesto que la edad no tiene nada que ver con el buen funcionamiento del cerebro y “para muestra, un botón”: nuestra tertuliana ya no va a cumplir ochenta años y bordó el tema. ¡Enhorabuena y gracias!

miércoles, 3 de enero de 2018

A mis amigos

Comienza un nuevo año y antes de que los Reyes Magos os traigan parte de lo que habéis pedido, yo quiero ofreceros este bello poema de Jorge Guillén, que las Redes, entre las que vivo atrapada, han traído hasta mi playa. Espero que os guste tanto como a mí.



A mis amigos.

A mis amigos les adeudo la ternura 
y las palabras de aliento y el abrazo, 
el compartir con todos ellos la factura 
que nos presenta la vida paso a paso. 

A mis amigos les adeudo la paciencia 
de tolerarme mis espinas más agudas 
los arrebatos de humor, la negligencia, 
las vanidades, los temores y las dudas. 

Un barco frágil de papel 
parece a veces la amistad, 
pero jamás puede con él 
la más violenta tempestad, 
porque ese barco de papel 
tiene aferrado a su timón, 
por capitán y timonel, un corazón.

A mis amigos les adeudo los enfados 
que perturbaron sin querer nuestra armonía, 
sabemos todos que no puede ser pecado 
el discutir alguna vez por tonterías. 

A mis amigos legaré cuando me muera 
mi devoción en un acorde de guitarra, 
y entre los versos olvidados de un poema 
mi pobre alma incorregible de cigarra. 

Amigo mío, si esta copla como el viento 
adonde quieras escucharla te reclama, 
serás plural porque lo exige el sentimiento, 
cuando se lleva a los amigos en el alma.

martes, 19 de diciembre de 2017


¿Existe Dios?

 
  
Tengo grandes dudas sobre ello, sobre todo desde que se puso en marcha el “Programa Mundial de Navidad” ¿Qué no lo conoces? ¿Qué no sabes que exista ese Programa? En eso consiste: en que sutilmente todo cambie sin que nos demos cuenta de ello.
Recuerdo mis Navidades de infancia, aquellas fechas que olían a tortas escaldadas y a polvorones que recorría toda la casa de mis padres de un extremo a otro. Sobre el aparador del comedor se colocaba un Belén con serrín en el suelo y talco encima de los montes de corcho. Terminada la cena de Nochebuena con abuelos, tíos y montones de primos, cantábamos villancicos acompañados por botellas de anís, raspadas con tenedores por los mayores de casa. Luego felicitábamos escalera abajo a los vecinos camino de la Misa de Gallo.



Recuerdo también las Navidades de finales del siglo XX y los inicios del XXI, cuando aún no se había puesto en vigor el citado Programa de Navidad y las calles estaban llenas de BELENES, ESTRELLAS DE NAVIDAD, REYES MAGOS y sonaban villancicos recordándonos que era NAVIDAD y que el Hijo de Dios se hizo hombre para traernos un mensaje de Amor y Paz. ¡Eran otros tiempos!
Ahora es otra cosa: Desde Noviembre e incluso antes se nos recuerda que hay que comprar, que hay que consumir, que hay que gastar mucho dinero para conseguir ser feliz y hacer feliz a todo el mundo de nuestro entorno porque se acerca el FIN DE AÑO, porque viene el AÑO NUEVO, porque vamos a reunirnos con amigos en la nieve, en la comida de empresa, en la cena de familia, en una casa rural, en Port Aventura, en Eurodisney, o el Caribe.


Estas fechas son maravillosas, llenas de regalos y más regalos, perfumes, joyas, cine, música, estrenos, luces de colores y ¡que bonitas están todas las calles de nuestras ciudades! ¿Alguien ha visto alguna estrella? ¿Pastores? ¿Ángeles?  ¿Reyes sobre camellos? ¡Ah, se me olvidaba que el Programa Mundial de Navidad no tiene nada que ver con aquello que ocurrió en Belén! La Navidad es la fiesta del gasto, del consumo, de ser feliz, de comer, de beber, de cantar, de viajar y repetir “Muchas felicidades” a cada momento.
 ¿Y?... ¿Qué fue de aquello que nos contaron de un Dios Padre que envió a su Hijo al mundo para traernos un mensaje de AMOR y PAZ?  ¿Quién recuerda que un Ángel del Cielo le dijo a una Virgen que concebiría un niño por obra del Espíritu Santo ¿Sigue siendo verdad? ¿Existió de verdad todo eso?
¡Qué bien ha funcionado el Programa Mundial de Navidad! Ha pasado como un rodillo suave, suave, disimuladamente sobre nuestra historia y nuestro pasado, cambiando la Navidad que conocimos en nuestra infancia, en nuestra juventud, la que transmitimos a nuestros hijos por estas Fiestas  de invierno, Fiestas de fin de año, Fiestas del nuevo año, vacías de su auténtico contenido, vacías de Dios.
Aunque ahora que lo pienso: ¿Realmente existe Dios? Hay un dicho excelente que dice: “DE LO QUE NO SE HABLA, NO EXISTE”

 

P.D. Buscar las imágenes ha sido todo un problema, ya que buscando NAVIDAD en Google me han aparecido renos, bolas, nieve, regalos, y hasta gatitos con gorros de Papá Noel y he tenido que recurrir a los grandes artistas del pasado... 


jueves, 14 de diciembre de 2017







Preparando la nueva agenda

Una persona muy querida y cuyas sabias palabras siempre me hacen pensar, me dijo un día, que al comprar una nueva agenda y escribir en ella los nombres de las personas que son importantes en nuestra vida, si observamos que desaparecen nombres y teléfonos sin que añadamos nuevos amigos eso significa algo. Significa que vamos hacia abajo y sin frenos, que no estamos viviendo, tan solo sobreviviendo, pero ese no es nuestro caso.
Nosotras, las de siempre, no dejamos de añadir nuevos datos en nuestras nuevas agendas. Sí, ya sé que a lo largo del año hemos tenido, con harto dolor de corazón, que eliminar ese nombre, ese teléfono, esa dirección que tanto ha significado durante mucho tiempo en nuestra vida, pero aun así no nos hemos quedado en un rincón lamiéndonos nuestras heridas, que ciertamente a veces han sido más que heridas, desgarros terribles, pero la vida continua y como dice la canción: 

"y te has pintado la sonrisa de carmín
y te has colgado el bolso que te regalé
y aquel vestido que nunca estrenaste, lo estrenas hoy
y sales a la calle buscando amor..."

O buscando compañía, o amistad o tal vez solo olvido, pero… ¡A la calle y a la vida!

Estoy segura de que en el nuevo año, vuestras agendas, al igual que la mía, estará  de nuevo llena, con las direcciones de siempre, las de todas esas personas que nos ayudan a seguir adelante y además nuevas amistades, que aunque nunca podrán cubrir el hueco dejado por quienes se fueron, si nos ayudaran a continuar "con la sonrisa de carmín"


sábado, 12 de agosto de 2017

























Avanza el verano. Ya casi tenemos olvidado lo que hicimos en Julio, cuando llegamos a la playa cargados de bultos, maletas y planes. Ahora, miramos atrás y nos damos cuenta de que esto se acaba en cuestión de días y encima el levante no nos deja bajar a bañarnos.
Teníamos previsto visitar a gente que luego en invierno nos da la pereza de ir a visitar, por aquello del frío y las tardes cortas, pero no hemos ido. Tampoco labores ni manualidades, porque con calor y las largas siestas y acostarnos tarde y no madrugar y...

No solo en La Manga ha soplado el levante...

En fin, me pregunto qué a que he dedicado los días que he estado en la playa: ¿baños en la playa? ¿Paseos por la arena? ¿Partidas de cartas después de cenar? De todo esto poco, muy poco. Sí debo decir que he leído mucho, tal vez demasiado y ahora mismo, apenas recuerdo unos pocos títulos, pero en mi es normal.


Entonces, ¿se puede saber que has hecho durante este tiempo? Ya voy recordando: ¡cocinar! he puesto la mesa para mi familia y para los amigos. A veces han sido tan solo ocho comensales, doce o veintidós y días que unos empezaban comiendo o cenando o trayendo churros al amanecer... pero de esos hechos no hay fotografías,  ¿qué más cosas he hecho? ¡¡¡Wasapear!!! Yo no sé si existe este verbo, pero si es verdad que yo he wasapeado casi todo el día mandando mil fotos, recetas, noticias y avisos. 

¿Y ahora que hago yo con este levante?

Todo el día pendiente de si había wifi, de si cobertura, de si el cargador... Ahora comprendo por qué se ha pasado tan pronto el verano. Menos mal que a cambio tengo más recetas para preparar pescado en adobo o ensaladas ricas. También he seguido noticias de guerras, contaminación, eclipses, bodas y divorcios. 


Al fin y a la postre si me ha merecido el tiempo pasado ¿a la orilla del mar? ¿Haciendo ejercicio? ¡¡¡No importa!!! He vivido otro año, un verano más, rodeada de gente estupenda que hacen que la vida transcurra deprisa, deprisa, sin apenas tiempo para protestar del calor que ha hecho, ni de los mosquitos.

 
Mi amiga Dori ha sido capaz de plasmar el levante desde Cabo Palos

 Espero volver el año que viene y encontrar de nuevo a toda esta gente estupenda que me ha hecho pasar un verano feliz.
Muchas gracias a todos y a todas, que diría aquél o aquélla...