Navegando por Internet me engancho con noticias, tropiezo con imágenes y mil cosas me atrapan en la red.
domingo, 28 de febrero de 2010
Los bares de Cartagena que daban de comer a los reclutas
Hoy he leido este artículo nostágico ya que nos habla de una cartagena que se nos fue cuando se acabó el servicio militar obligatorio "la mili".
Tan sólo teneis que picar en este título :
Los bares que daban de comer a los reclutas
Tan sólo teneis que picar en este título :
Los bares que daban de comer a los reclutas
jueves, 25 de febrero de 2010
martes, 23 de febrero de 2010
Mario Benedetti y Pablo Neruda
Hoy he recibido este poema que casi tenía olvidado y quiero compartirlo con vosotros, mi gente.
Al buscar la letra de este hermoso poema me he tropezado con Pablo Neruda y su Poema nª 20 y tambien os lo adjunto.
¡Que dificil resulta escribir cuando lees cosas como estas!
Desde los afectos
¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno tiene que buscarlo y dárselo…
Que nadie establece normas, salvo la vida…
Que la vida sin ciertas normas pierde formas…
Que la forma no se pierde con abrirnos…
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente…
Que no está prohibido amar…
Que también se puede odiar…
Que la agresión porque sí, hiere mucho…
Que las heridas se cierran…
Que las puertas no deben cerrarse…
Que la mayor puerta es el afecto…
Que los afectos, nos definen…
Que definirse no es remar contra la corriente…
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja…
Que negar palabras, es abrir distancias…
Que encontrarse es muy hermoso…
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida…
Que la vida parte del sexo…
Que el por qué de los niños, tiene su por qué…
Que querer saber de alguien, no es sólo curiosidad…
Que saber todo de todos, es curiosidad malsana…
Que nunca está de más agradecer…
Que autodeterminación no es hacer las cosas solo…
Que nadie quiere estar solo…
Que para no estar solo hay que dar…
Que para dar, debemos recibir antes…
Que para que nos den también hay que saber pedir…
Que saber pedir no es regalarse…
Que regalarse en definitiva no es quererse…
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos…
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo…
Que ayudar es poder alentar y apoyar…
Que adular no es apoyar…
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara…
Que las cosas cara a cara son honestas…
Que nadie es honesto porque no robe…
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo…
Que para sentir la vida hay que olvidarse que existe la muerte…
Que se puede estar muerto en vida..
Que se siente con el cuerpo y la mente…
Que con los oídos se escucha…
Que cuesta ser sensible y no herirse…
Que herirse no es desangrarse…
Que para no ser heridos levantamos muros…
Que sería mejor construir puentes…
Que sobre ellos se van a la otra orilla y nadie vuelve…
Que volver no implica retroceder…
Que retroceder también puede ser avanzar…
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol…
¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida?
Mario Benedetti
Al buscar la letra de este hermoso poema me he tropezado con Pablo Neruda y su Poema nª 20 y tambien os lo adjunto.
¡Que dificil resulta escribir cuando lees cosas como estas!
Desde los afectos
¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno tiene que buscarlo y dárselo…
Que nadie establece normas, salvo la vida…
Que la vida sin ciertas normas pierde formas…
Que la forma no se pierde con abrirnos…
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente…
Que no está prohibido amar…
Que también se puede odiar…
Que la agresión porque sí, hiere mucho…
Que las heridas se cierran…
Que las puertas no deben cerrarse…
Que la mayor puerta es el afecto…
Que los afectos, nos definen…
Que definirse no es remar contra la corriente…
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja…
Que negar palabras, es abrir distancias…
Que encontrarse es muy hermoso…
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida…
Que la vida parte del sexo…
Que el por qué de los niños, tiene su por qué…
Que querer saber de alguien, no es sólo curiosidad…
Que saber todo de todos, es curiosidad malsana…
Que nunca está de más agradecer…
Que autodeterminación no es hacer las cosas solo…
Que nadie quiere estar solo…
Que para no estar solo hay que dar…
Que para dar, debemos recibir antes…
Que para que nos den también hay que saber pedir…
Que saber pedir no es regalarse…
Que regalarse en definitiva no es quererse…
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos…
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo…
Que ayudar es poder alentar y apoyar…
Que adular no es apoyar…
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara…
Que las cosas cara a cara son honestas…
Que nadie es honesto porque no robe…
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo…
Que para sentir la vida hay que olvidarse que existe la muerte…
Que se puede estar muerto en vida..
Que se siente con el cuerpo y la mente…
Que con los oídos se escucha…
Que cuesta ser sensible y no herirse…
Que herirse no es desangrarse…
Que para no ser heridos levantamos muros…
Que sería mejor construir puentes…
Que sobre ellos se van a la otra orilla y nadie vuelve…
Que volver no implica retroceder…
Que retroceder también puede ser avanzar…
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol…
¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida?
Mario Benedetti
viernes, 19 de febrero de 2010
Cadiz, lo mires por donde lo mires
Me gusta Cádiz: Cádiz ciudad y Cádiz provincia. Me gusta su luz, su gente, su forma de hablar, su estilo de vida, su forma de ser.
Me gusta mirar su cielo, de un azul especial, sus jardines, su puerto, sus playas. Me gusta esa arena blanca que se extiende a lo largo de sus blancas playas y ver las gaviotas buscando y buscando en la bajamar lo mismo en Chipiona que en Caños de Meca. Me gustan sus puestas de sol con tan sólo el mar al frente y si acaso , a lo lejos, un barco que se va perdiendo en el horizonte. Mi tierra, en la que yo vivo, mira hacia levante y tan solo veo las puestas de sol entre los pinares o tras las montañas, pero en Cádiz no. Aquí los atardeceres se alejan hacía el ancho mar y se va vistiendo el cielo y el mar de mil colores: añil y morado, rosa fuerte, malva y rojo y otra vez azul mezclado con blanco y nada es igual que unos segundos antes. La paleta de Aquel que dibuja los atardeceres de esta tierra hermosa se encuentra repleta de tonos diversos y al caer la tarde cada día te muestra un paisaje mucho más hermoso que el del día anterior.
¿Acaso os he dicho que me gusta Cádiz? Me gusta su clima, incluso sus vientos que soplan del sur, soplan de levante, soplan de poniente, que traen humedades, que queman las plantas, que altera los nervios, que es atenuante en determinados delitos de sangre. Me gusta su lluvia, que no forma charcos porque el mismo aire sopla y va secando el suelo al momento. Me gustan sus campos, las suaves colinas pintadas de verde, suaves igual que la forma de ser de esta gente suave que habla y acaricia con esa manera tan dulce de hablar que yo nunca sé si hablan o cantan.
Su gastronomía, sus fiestas, sus niños y niñas con esas miradas de ojos antiguos que han heredado de tiempos atrás. Su historia, leyendas y mitos también me interesa. Artistas en todos los campos, ingenio, fantasía y arte. Lo mismo disfruto dentro de un museo que andando descalza por alguna playa o sencillamente sentada en alguna plaza escuchando las cosas que cuentan al pasar la gente.
Yo vivo muy lejos de Cádiz y no tengo a nadie que aquí me retenga, pero aquí me encuentro en mi propia casa, no me siento extraña, me gusta todo, todo y todo y aunque no soy dueña de nada os invito a venir a verla y espero que os enamore de la misma forma que a mi me conquistó hace ya... tanto tiempo.
Me gusta mirar su cielo, de un azul especial, sus jardines, su puerto, sus playas. Me gusta esa arena blanca que se extiende a lo largo de sus blancas playas y ver las gaviotas buscando y buscando en la bajamar lo mismo en Chipiona que en Caños de Meca. Me gustan sus puestas de sol con tan sólo el mar al frente y si acaso , a lo lejos, un barco que se va perdiendo en el horizonte. Mi tierra, en la que yo vivo, mira hacia levante y tan solo veo las puestas de sol entre los pinares o tras las montañas, pero en Cádiz no. Aquí los atardeceres se alejan hacía el ancho mar y se va vistiendo el cielo y el mar de mil colores: añil y morado, rosa fuerte, malva y rojo y otra vez azul mezclado con blanco y nada es igual que unos segundos antes. La paleta de Aquel que dibuja los atardeceres de esta tierra hermosa se encuentra repleta de tonos diversos y al caer la tarde cada día te muestra un paisaje mucho más hermoso que el del día anterior.
¿Acaso os he dicho que me gusta Cádiz? Me gusta su clima, incluso sus vientos que soplan del sur, soplan de levante, soplan de poniente, que traen humedades, que queman las plantas, que altera los nervios, que es atenuante en determinados delitos de sangre. Me gusta su lluvia, que no forma charcos porque el mismo aire sopla y va secando el suelo al momento. Me gustan sus campos, las suaves colinas pintadas de verde, suaves igual que la forma de ser de esta gente suave que habla y acaricia con esa manera tan dulce de hablar que yo nunca sé si hablan o cantan.
Su gastronomía, sus fiestas, sus niños y niñas con esas miradas de ojos antiguos que han heredado de tiempos atrás. Su historia, leyendas y mitos también me interesa. Artistas en todos los campos, ingenio, fantasía y arte. Lo mismo disfruto dentro de un museo que andando descalza por alguna playa o sencillamente sentada en alguna plaza escuchando las cosas que cuentan al pasar la gente.
Yo vivo muy lejos de Cádiz y no tengo a nadie que aquí me retenga, pero aquí me encuentro en mi propia casa, no me siento extraña, me gusta todo, todo y todo y aunque no soy dueña de nada os invito a venir a verla y espero que os enamore de la misma forma que a mi me conquistó hace ya... tanto tiempo.
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